
Job 41:1-11
¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo,
O con cuerda que le eches en su lengua?
¿Pondrás tú soga en sus narices,
Y horadarás con garfio su quijada?
¿Multiplicará él ruegos para contigo?
¿Te hablará él lisonjas?
¿Hará pacto contigo
Para que lo tomes por siervo perpetuo?
¿Jugarás con él como con pájaro,
O lo atarás para tus niñas?
¿Harán de él banquete los compañeros?
¿Lo repartirán entre los mercaderes?
¿Cortarás tú con cuchillo su piel,
O con arpón de pescadores su cabeza?
Pon tu mano sobre él;
Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.
He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,
Porque aun a su sola vista se desmayarán.
Nadie hay tan osado que lo despierte;
¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?
¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
Dios hace referencia a una bestia salvaje en estos versículos de job. El hace varias preguntas para ponernos en una justa perspectiva de lo débil que somos y lo fuerte que es esta criatura inferior a nosotros. Y es que se nos olvida algo muy esencial; que el hombre es pura y sencillamente vanidad. Nuestros días son tan cortos y nuestra sabiduría tan limitada que no alcanzamos a entender la gloria de Dios en su poder infinito. ¿Cuáles son tus monstruos? ¿Qué calamidad o prueba te tiene arrinconado(a) en la pared? Reconoce hoy y para siempre que tu Dios es Dios de todo, es soberano y Señor. Si, aun ese aguijón que te atormenta le obedece. Porque para Dios todo tiene un propósito y siempre redundará en su gloria y alabanza.
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