lunes, 13 de diciembre de 2010

Ondas del río


La tormenta arreció contra mi, imbatió con estrepita fortaleza al carapacho estéril de mi corazón. En el viento, impregnado de congelados tridentes, se disipaba la infructuosa esperanza que tenia. Las aguas me rodearon, me ahogaba la inclemente furia de una corriente voraz. Este es el río de mis calamidades, la tempestad en crecendo de mi vida. No hubo barca ni nave semejante que me salvase, solo la mano misericordiosa de Dios. Solo el deseo inesperado, injustificado e inmerecido de su volunta me socorrió. No busques por que, ni mucho menos por cuanto; Si Dios ha determinado salvarte ninguna tormenta te arrebatará de su amor.
Salmos 93:3-4
Alzaron los ríos, oh Jehová, Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas. Jehová en las alturas es más poderoso Que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar.