
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que dice. Piensa en tu palabra come la voz que define tu carácter y tu fe. Sé siempre diligente para oír y precavido al hablar, porque en la abundancia de la lengua siempre encontrarás necedad.
Colosenses 4:6
Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.
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