No estoy seguro del día que mi vida llegará a su lumbral
No estoy apercibido, en teoría, de en riquezas mi capital
Ignoro el cuando y el cómo, el porque y también el quién
De mi sueño siempre añoro un descanso en el edén
Olvido algo muy fácilmente, y divago en retrospección
Pero afirmo diafanamente; Jesucristo es mi Señor.
Hebreos 1:1-4
Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.
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